lunes, 4 de marzo de 2019

GRANJAS HUMANAS: LAS LEBENSBORN Y LA PRODUCCIÓN DE LA RAZA ARIA


Primera página de los estatutos de la Fundación Lebensborn

Hay dos pasajes de sendos libros que siempre me produjeron cierto escalofrío. Están contenidos en la obra de HG Wells, La guerra de los mundos, y en La Carretera, de Cormac Mccarthy. En estas escenas, las personas son capturadas, domesticadas, y encerradas, para ir cebándolas, engordándolas y finalmente sacrificadas como alimento, como carne, como si se tratara de granjas humanas. Y de eso precisamente va hoy nuestra historia, de granjas humanas, no exactamente cómo las descritas en estos libros, pero sí trata sobre la producción intensiva de seres humanos.

Toda la historia de hoy comienza en una mujer, Anni-Frid, mas conocida como Frida. Quizás muchos no sepáis quien es, pero inmediatamente ataréis cabos si os digo que durante los años 70 y 80 fue una de las grandes divas internacionales de la naciente cultura POP. ¿Todavía no sabéis quién es? Sin duda la reconoceréis si os digo que es la morena de ABBA, el famoso cuarteto musical sueco. Será en el año 1977 cuando la vida de Frida de un vuelco total, justo en el momento en que ABBA ocupaba el número uno en todos los rankings musicales. En ese año, unas declaraciones suyas a la prensa, revelan a la opinión pública uno de los secretos mas oscuros de su vida, y de paso, pondrá sobre la mesa uno de los proyectos mas siniestros y desconocidos que el nazismo ideó. Tras la guerra, este macabro proyecto nazi pasaría prácticamente desapercibido ante las atrocidades de los campos de exterminio. Fijaos, por cierto, en esta paradoja: sabemos todo acerca de la solución final, la aniquilación de una raza, la judía, pero en paralelo, no sabemos casi nada sobre cómo iba a crearse la nueva super-raza, la aria. Y lo cierto es que el nazismo no solo lo tenía previsto, sino que ya había comenzado la producción en serie de humanos de la nueva raza.



Niños encontrados por los aliados, abandonados por el personal que huyó del hogar Lebensborg  de Steinhoring


Pero volvamos a Frida, la cantante de ABBA. La casualidad quiso que una de sus fans alemanas se enterara de que Frida era hija de madre noruega y que su padre era un soldado alemán llamado Alfred Haase. Curiosamente, pensó esta chica, el padre de Frida se llamaba como su tío, y se preguntó si podría ser que su idolatrada estrella pop fuera la hija de su tío, que también se llamaba Alfred Haase y que además había estado destacado en Noruega durante la guerra. Las sospechas se acabaron confirmaron, y Frida encontró a su padre 30 años después. El padre, el ex sargento Haase, declararía al conocer la existencia de esta hija: 



“Por poco me caigo de la silla delante del televisor cuando descubrí que Anni-Frid era mi hija. No sólo significaba que tenía otra hija, una chica famosa, sino que también tendría que hablarle a mi esposa sobre mi relación con la madre de Anni-Frid”



Se produjo un encuentro en Suecia, en la casa de la cantante. No sabemos cómo fue, ni qué se dijeron, pero es probable que el pasado y la oscura historia detrás de su nacimiento hicieran que la relación entre padre e hija jamás funcionara y que definitivamente perdieran el contacto. Para Frida, la historia de su nacimiento, estaba irremediablemente unida al proyecto racial nazi, y, por tanto, a la tragedia: ella en definitiva no era otra cosa que el producto de un plan genético para mejorar la raza; ella no era otra cosa que uno de los 20000 niños que nacieron en las granjas humanas nazis; ella no era otra cosa que la hija de una mujer encerrada en una de estas granjas como productora de ejemplares arios.



Pero, antes de nada, vamos a contextualizar de dónde viene este concepto de “granjas humanas”, cuyo origen no es otro que el darwinismo social.

¿Qué es esto del darwinismo social? Básicamente, Darwing probó que la evolución del hombre es parte de la naturaleza, nuestra especie va evolucionando y adaptándose en función del cambio en el entorno. Pero siempre sobrevoló una pregunta: ¿sería posible manipular esa evolución humana por medios artificiales? ¿se ha hecho en alguna ocasión en la historia? La respuesta es sí, o al menos se ha intentado. Estamos hablando de la eugenesia, una filosofía social que podemos definir como un plan para crear una sociedad a medida de una ideología. Es decir, la mejora artificial de los rasgos o cualidades humanos mediante la manipulación y la aplicación de métodos selectivos. Si hablamos, como va a ser el caso de hoy, en términos raciales, diríamos que la eugenesia es un plan para mejorar la raza.

Una vez que Hitler ha limpiado Alemania de los elementos indeseables, ya sabéis, judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados mentales y físicos, enfermos crónicos y demás personas que consideraba impuras, se aplicó en reconstruir la sociedad alemana con una nueva superraza: la superraza aria.

Hitler lo tenía claro desde antes de llegar al poder en 1933, y ya en su libro Mein Kamp trazaba la idea de la nueva sociedad fundamentada en la raza aria. Decía Hitler en su libro: 

“Toda la cultura está detentada por la raza aria nórdica, que es la verdadera representante de toda la humanidad, por esto el pueblo alemán debe mantener su pureza racial. La raza germánica es superior a todas las demás, y la lucha contra el judío y el eslavo, contra las razas inferiores es sagrada”

Pero, ¿cómo lo haría?, ¿cómo repoblaría Alemania con ejemplares arios?, ¿cómo conseguir esa raza perfecta que dominaría el mundo?

En este camino de limpieza y regeneración racial, el nazismo tenía un problema: ¿de dónde sacar los ejemplares humanos racialmente puros? ¿Cómo asegurarse de que esos ejemplares humanos de la nueva raza cumplían con los parámetros físicos perfectos? La solución acaba apareciendo: creando granjas humanas donde solo se reprodujeran ejemplares de machos y hembras que cumplieran con los estándares arios. Este proyecto de arquitectura social fue bautizado como LEBENSBORN, en castellano FUENTE DE VIDA.



Niños nacidos en un Lebensborn.
 El objetivo de Himler era que Alemania tuviera 120 millones de arios en 1990

El creador y máximo responsable de estas granjas humanas Lebensborn será, como no, Heinrich Himmler. Hay mucho de excéntrico, patético y paranoico en este hombre, o demonio, y una de las mas significativas es que antes de convertirse en el lugarteniente de Hitler, había sido criador de pollos, y es de ahí, según varios investigadores, de donde le vendrá su obsesión enfermiza por la selección racial. Himmler fijará el espíritu del proyecto Lebensbor y de la  nueva raza de superhombres que van a producirse. Vamos a reproducir unas manifestaciones de Himmler en las que da la clave del nuevo hombre ario

“El hombre ya no descenderá del mono, sino de las S.S. Su dios será el Führer, su patria el Reich; su religión la pureza de sangre. Será alto, fuerte, rubio y de ojos azules”

La fundación Lebensborn será creada en 1935, justo un mes después de que el régimen nazi dictase las primeras leyes raciales o eugenésicas que tenían como objetivo frenar la reproducción de las subrazas. Estas leyes, como todos sabemos, son el inicio de un proceso de purificación de la sociedad: se prohíben los matrimonios de alemanes con judíos, y, a través de la Ley de Esterilización Obligatoria se establecen las esterilizaciones forzosas de todos los elementos defectuosos: deficientes mentales, síndrome dawn, enfermos crónicos o delincuentes son esterilizados. Tal es el volumen de esterilizaciones, que en 1939, 320000 alemanes han sido esterilizados, 1 de cada 200. A la par que se aprueban estas leyes, y se ponen en funcionamiento las granjas humanas, se inicia un proceso de reeducación racial por toda Alemania. Hay muchas iniciativas, pero como muestra me gustaría describiros una que era común en todas las clases de los colegios alemanes: consistía en que el profesor sacaba a un niño rubio de ojos claros y a otro niño bajito, moreno y con rasgos eslavos o judíos; pedía al resto de los niños que los miraran e indicaran las diferencias entre uno y otro, y también que nombraran las razones de porque el rubio era mejor que el bajito y moreno.



Profesor en un colegio alemán analizando las características arias

¿Cómo funcionaban estás granjas humanas, estos Lebensborn? El nazismo creó, en una primera fase, 10 de estos complejos en Alemania. Exteriormente estas residencias no tenían nada en particular: eran grandes caseríos con jardines que los rodeaban; tenían decenas de habitaciones y estaban atendidas para su gestión por personal de las SS, dotadas de equipos médicos y de todas las comodidades de la época. Se lee en algunos textos que en realidad las Lebensborn eran grandes burdeles, pero nada mas lejos de la realidad. En estas granjas de producción se internaba a mujeres, pero no a cualquier mujer. Debía de ser joven y soltera, y debía, además, superar un minucioso análisis racial que concluyera que era una aria pura. De esta forma, estas mujeres, que muchas veces accedieron a entrar en las Lebensborn por necesidad, se convertían en hembras de cría, dispuestas a cruzarse con ejemplares de machos puros.




Una residencia Lebensborn

Pero, ¿quiénes serían los machos que acudirían a las granjas a copular con las hembras? Los hombres de las SS. Himmler establece que el corazón de la nueva Alemania son sus SS, donde solo admite desde su creación a hombres con determinadas cualidades físicas y un probado pasado de pureza racial. Así que, que mejor que estos hombres, la élite del pueblo alemán, para procrear a la nueva raza. Una curiosidad es que para ingresar en las SS los pretendientes debían portar un certificado de pureza racial aria que debía remontarse hasta 1750. El propio Himmler, como jefe de las SS, tuvo que realizar estas indagaciones sobre sus antecedentes, y … ¡Oh, sorpresa! ¿qué creéis que se encontró el criador de pollos?: con que los antepasados de su madre eran de origen húngaro y estirpe mongol: ¡¡Amarilllos!!!. debió de gritar Himmler al enterarse. Quién se lo iba a decir al evangelizador de la pureza racial.



Prospecto informativo de Lebensborn

El proyecto de Himmler, por el que por cierto Hitler manifestaba un gran entusiasmo, pretendía producir ejemplares arios puros: pero, ¿qué era un ario puro? ¿cuáles eran exactamente las características que debía tener? Hay que remontarse a comienzos de los años 30 para encontrar la definición del ario auténtico, formulada por el teórico oficial del Partido Nacional Socialista, Hans Günter, y que decía así:

“Debe ser rubio, fornido, dolicocéfalo, de rostro estrecho, mentón bien dibujado y nariz delgada: muy alto, con el pelo claro y no rizado. Ojos claros y hundidos; piel blanca y sonrosada”

Tenemos que señalar sobre esta descripción que no casaba en absoluto con la inmesa mayoría de alemanes, que eran predominantemente castaños y de una estatura media. Fijaos en la aberración de toda esta teoría racial nazi, que consideraba que el modelo ario por excelencia era…. Hitler. Es evidente que nadie se atrevió nunca a decirle que sus rasgos, bajito, moreno, castaño, con ligera cojera, eran mas bien propios de aquellos inocentes que él llevo al exterminio o a la esterilización.

En la cría selectiva que se desarrollaba en estas granjas Lebensborn, los soldados de las SS acudían cuando podían, principalmente en periodos en los que estaban liberados de sus obligaciones militares. Estos hombres de las SS estaban obligados a casarse y a tener al menos 4 hijos dentro del matrimonio oficial, pero extraoficialmente debían acudir con asiduidad a los Lebensborn a inseminar a las mujeres que allí vivían. Estas visitas para copular no eran opcionales: todos los SS estaban obligados a realizarlas. Por su parte, las mujeres que entraban en los lebesnborn firmaban un contrato, por el cual se comprometían a estar los 9 meses del embarazo mas un mínimo de 3 meses de lactancia y después a entregar al niño al estado, que disponía a partir de entonces qué hacer con él. Pero, ¿qué ocurría si esos niños que debían ser perfectos no lo eran? Si nacían con cualquier problema o malformación ya os imagináis lo que ocurría, los enviaban a unos hospitales que los nazis llamaban eufemísticamente Centros de Tratamiento Especial, donde se les aplicaba la eutanasía.

Lo primero que hacían con los niños que habían nacido perfectos, era bautizarlos. Pero por supuesto sin seguir algún rito religioso, sino el rito nazi de las SS. Con toda la pompa de las ceremonias religiosas, el niño era tocado en la cabeza por un oficial de las SS, pero no con un crucifijo, sino con una daga de la orden negra.



Ceremonia de bautizo de un niño Lebensborn por parte de las SS

Hubo una segunda fase Lebersborn, mucho mas terrible, y en la que se incluye el caso de Frida, la cantante de ABBA. En 1938, Hitler se impacienta, el proyecto no produce la cantidad de niños deseados, y es entonces cuando se fija en Noruega, país colaboracionista del régimen nazi. Las mujeres nórdicas tienen el perfil de la perfecta aria, así que decide crear nueve hogares Lebensborn en Noruega. En uno de ellos nacerá Frida. A este respecto, Himmler dirá: 

“Pretendo conseguir sangre alemana de cualquier lugar del mundo: robarla y recuperarla de donde pueda”

El proyecto Lebensborn no fue algo minúsculo: nacieron mas de 20000 niños y niñas en sus granjas: niños y niñas seleccionados racialmente y que vivirían a partir del final de la guerra con este estigma.

Hubo una tercera fase Lebensborn, que consistió en el robo de niños y niñas en los países conquistados para darlos en adopción a familias alemanas que los germanizaban. Pero esa es otra historia truculenta del nazismo que dejaremos para otra ocasión.

Lo que me parece importante señalar con esta historia de las granjas humanas es que el nazismo no solo pretendía conquistar Europa, sino que su aspiración máxima era la conquista de la cultura, la destrucción de la moral humana y  de la sociedad existente, y la fundación de una nueva creencia: una nueva religión en la que la raza elegida, la raza aria, dominaría a todas las demás razas inferiores.

Toda esta demencia racial podemos observarla en este extracto de un discurso de Himmler dirigido a las SS, y con el que vamos a terminar hoy. Fijaos en la crudeza, la contundencia y el desprecio que se desprenden de sus palabras, desprovistas de cualquier conato de compasión:

“El hombre inferior tiene una apariencia biológica semejante a una criatura natural: tiene manos, boca y algo que se asemeja a un cerebro. Sin embargo, se trata de un ser temible, opuesto a un verdadero ser humano. Moral e intelectualmente es inferior a cualquier bestia. Su vulgaridad e indecencia no tiene límites: ¡qué ningún alemán responsable olvide que no todo lo que parece un ser humano lo es!”

Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

- Hay un libro fantástico sobre el tema titulado La selección de la raza aria: Lebensborn, de Juan José Abad. En él, el autor minuciosamente recorre no solo la historia de las Lebensborn, sino también toda la política racial nazi.

- Una novela que recrea cómo vivía una mujer residente en estas granjas: se titula La casa del bosque de Marbachj del autor Francisco Javier Aspas, y publicado en la editorial Libros Libres.

- Dos documentales: El programa Lebensborn: las guarderías nazis, emitido en la noche temática, y Los niños perfectos de Hitler.



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