lunes, 4 de marzo de 2019

GRANJAS HUMANAS: LAS LEBENSBORN Y LA PRODUCCIÓN DE LA RAZA ARIA


Primera página de los estatutos de la Fundación Lebensborn

Hay dos pasajes de sendos libros que siempre me produjeron cierto escalofrío. Están contenidos en la obra de HG Wells, La guerra de los mundos, y en La Carretera, de Cormac Mccarthy. En estas escenas, las personas son capturadas, domesticadas, y encerradas, para ir cebándolas, engordándolas y finalmente sacrificadas como alimento, como carne, como si se tratara de granjas humanas. Y de eso precisamente va hoy nuestra historia, de granjas humanas, no exactamente cómo las descritas en estos libros, pero sí trata sobre la producción intensiva de seres humanos.

Toda la historia de hoy comienza en una mujer, Anni-Frid, mas conocida como Frida. Quizás muchos no sepáis quien es, pero inmediatamente ataréis cabos si os digo que durante los años 70 y 80 fue una de las grandes divas internacionales de la naciente cultura POP. ¿Todavía no sabéis quién es? Sin duda la reconoceréis si os digo que es la morena de ABBA, el famoso cuarteto musical sueco. Será en el año 1977 cuando la vida de Frida de un vuelco total, justo en el momento en que ABBA ocupaba el número uno en todos los rankings musicales. En ese año, unas declaraciones suyas a la prensa, revelan a la opinión pública uno de los secretos mas oscuros de su vida, y de paso, pondrá sobre la mesa uno de los proyectos mas siniestros y desconocidos que el nazismo ideó. Tras la guerra, este macabro proyecto nazi pasaría prácticamente desapercibido ante las atrocidades de los campos de exterminio. Fijaos, por cierto, en esta paradoja: sabemos todo acerca de la solución final, la aniquilación de una raza, la judía, pero en paralelo, no sabemos casi nada sobre cómo iba a crearse la nueva super-raza, la aria. Y lo cierto es que el nazismo no solo lo tenía previsto, sino que ya había comenzado la producción en serie de humanos de la nueva raza.



Niños encontrados por los aliados, abandonados por el personal que huyó del hogar Lebensborg  de Steinhoring


Pero volvamos a Frida, la cantante de ABBA. La casualidad quiso que una de sus fans alemanas se enterara de que Frida era hija de madre noruega y que su padre era un soldado alemán llamado Alfred Haase. Curiosamente, pensó esta chica, el padre de Frida se llamaba como su tío, y se preguntó si podría ser que su idolatrada estrella pop fuera la hija de su tío, que también se llamaba Alfred Haase y que además había estado destacado en Noruega durante la guerra. Las sospechas se acabaron confirmaron, y Frida encontró a su padre 30 años después. El padre, el ex sargento Haase, declararía al conocer la existencia de esta hija: 



“Por poco me caigo de la silla delante del televisor cuando descubrí que Anni-Frid era mi hija. No sólo significaba que tenía otra hija, una chica famosa, sino que también tendría que hablarle a mi esposa sobre mi relación con la madre de Anni-Frid”



Se produjo un encuentro en Suecia, en la casa de la cantante. No sabemos cómo fue, ni qué se dijeron, pero es probable que el pasado y la oscura historia detrás de su nacimiento hicieran que la relación entre padre e hija jamás funcionara y que definitivamente perdieran el contacto. Para Frida, la historia de su nacimiento, estaba irremediablemente unida al proyecto racial nazi, y, por tanto, a la tragedia: ella en definitiva no era otra cosa que el producto de un plan genético para mejorar la raza; ella no era otra cosa que uno de los 20000 niños que nacieron en las granjas humanas nazis; ella no era otra cosa que la hija de una mujer encerrada en una de estas granjas como productora de ejemplares arios.



Pero, antes de nada, vamos a contextualizar de dónde viene este concepto de “granjas humanas”, cuyo origen no es otro que el darwinismo social.

¿Qué es esto del darwinismo social? Básicamente, Darwing probó que la evolución del hombre es parte de la naturaleza, nuestra especie va evolucionando y adaptándose en función del cambio en el entorno. Pero siempre sobrevoló una pregunta: ¿sería posible manipular esa evolución humana por medios artificiales? ¿se ha hecho en alguna ocasión en la historia? La respuesta es sí, o al menos se ha intentado. Estamos hablando de la eugenesia, una filosofía social que podemos definir como un plan para crear una sociedad a medida de una ideología. Es decir, la mejora artificial de los rasgos o cualidades humanos mediante la manipulación y la aplicación de métodos selectivos. Si hablamos, como va a ser el caso de hoy, en términos raciales, diríamos que la eugenesia es un plan para mejorar la raza.

Una vez que Hitler ha limpiado Alemania de los elementos indeseables, ya sabéis, judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados mentales y físicos, enfermos crónicos y demás personas que consideraba impuras, se aplicó en reconstruir la sociedad alemana con una nueva superraza: la superraza aria.

Hitler lo tenía claro desde antes de llegar al poder en 1933, y ya en su libro Mein Kamp trazaba la idea de la nueva sociedad fundamentada en la raza aria. Decía Hitler en su libro: 

“Toda la cultura está detentada por la raza aria nórdica, que es la verdadera representante de toda la humanidad, por esto el pueblo alemán debe mantener su pureza racial. La raza germánica es superior a todas las demás, y la lucha contra el judío y el eslavo, contra las razas inferiores es sagrada”

Pero, ¿cómo lo haría?, ¿cómo repoblaría Alemania con ejemplares arios?, ¿cómo conseguir esa raza perfecta que dominaría el mundo?

En este camino de limpieza y regeneración racial, el nazismo tenía un problema: ¿de dónde sacar los ejemplares humanos racialmente puros? ¿Cómo asegurarse de que esos ejemplares humanos de la nueva raza cumplían con los parámetros físicos perfectos? La solución acaba apareciendo: creando granjas humanas donde solo se reprodujeran ejemplares de machos y hembras que cumplieran con los estándares arios. Este proyecto de arquitectura social fue bautizado como LEBENSBORN, en castellano FUENTE DE VIDA.



Niños nacidos en un Lebensborn.
 El objetivo de Himler era que Alemania tuviera 120 millones de arios en 1990

El creador y máximo responsable de estas granjas humanas Lebensborn será, como no, Heinrich Himmler. Hay mucho de excéntrico, patético y paranoico en este hombre, o demonio, y una de las mas significativas es que antes de convertirse en el lugarteniente de Hitler, había sido criador de pollos, y es de ahí, según varios investigadores, de donde le vendrá su obsesión enfermiza por la selección racial. Himmler fijará el espíritu del proyecto Lebensbor y de la  nueva raza de superhombres que van a producirse. Vamos a reproducir unas manifestaciones de Himmler en las que da la clave del nuevo hombre ario: 

“El hombre ya no descenderá del mono, sino de las S.S. Su dios será el Führer, su patria el Reich; su religión la pureza de sangre. Será alto, fuerte, rubio y de ojos azules”

La fundación Lebensborn será creada en 1935, justo un mes después de que el régimen nazi dictase las primeras leyes raciales o eugenésicas que tenían como objetivo frenar la reproducción de las subrazas. Estas leyes, como todos sabemos, son el inicio de un proceso de purificación de la sociedad: se prohíben los matrimonios de alemanes con judíos, y, a través de la Ley de Esterilización Obligatoria se establecen las esterilizaciones forzosas de todos los elementos defectuosos: deficientes mentales, síndrome dawn, enfermos crónicos o delincuentes son esterilizados. Tal es el volumen de esterilizaciones, que en 1939, 320000 alemanes han sido esterilizados, 1 de cada 200. A la par que se aprueban estas leyes, y se ponen en funcionamiento las granjas humanas, se inicia un proceso de reeducación racial por toda Alemania. Hay muchas iniciativas, pero como muestra me gustaría describiros una que era común en todas las clases de los colegios alemanes: consistía en que el profesor sacaba a un niño rubio de ojos claros y a otro niño bajito, moreno y con rasgos eslavos o judíos; pedía al resto de los niños que los miraran e indicaran las diferencias entre uno y otro, y también que nombraran las razones de porque el rubio era mejor que el bajito y moreno.



Profesor en un colegio alemán analizando las características arias

¿Cómo funcionaban estás granjas humanas, estos Lebensborn? El nazismo creó, en una primera fase, 10 de estos complejos en Alemania. Exteriormente estas residencias no tenían nada en particular: eran grandes caseríos con jardines que los rodeaban; tenían decenas de habitaciones y estaban atendidas para su gestión por personal de las SS, dotadas de equipos médicos y de todas las comodidades de la época. Se lee en algunos textos que en realidad las Lebensborn eran grandes burdeles, pero nada mas lejos de la realidad. En estas granjas de producción se internaba a mujeres, pero no a cualquier mujer. Debía de ser joven y soltera, y debía, además, superar un minucioso análisis racial que concluyera que era una aria pura. De esta forma, estas mujeres, que muchas veces accedieron a entrar en las Lebensborn por necesidad, se convertían en hembras de cría, dispuestas a cruzarse con ejemplares de machos puros.




Una residencia Lebensborn

Pero, ¿quiénes serían los machos que acudirían a las granjas a copular con las hembras? Los hombres de las SS. Himmler establece que el corazón de la nueva Alemania son sus SS, donde solo admite desde su creación a hombres con determinadas cualidades físicas y un probado pasado de pureza racial. Así que, que mejor que estos hombres, la élite del pueblo alemán, para procrear a la nueva raza. Una curiosidad es que para ingresar en las SS los pretendientes debían portar un certificado de pureza racial aria que debía remontarse hasta 1750. El propio Himmler, como jefe de las SS, tuvo que realizar estas indagaciones sobre sus antecedentes, y … ¡Oh, sorpresa! ¿qué creéis que se encontró el criador de pollos?: con que los antepasados de su madre eran de origen húngaro y estirpe mongol: ¡¡Amarilllos!!!. debió de gritar Himmler al enterarse. Quién se lo iba a decir al evangelizador de la pureza racial.



Prospecto informativo de Lebensborn

El proyecto de Himmler, por el que por cierto Hitler manifestaba un gran entusiasmo, pretendía producir ejemplares arios puros: pero, ¿qué era un ario puro? ¿cuáles eran exactamente las características que debía tener? Hay que remontarse a comienzos de los años 30 para encontrar la definición del ario auténtico, formulada por el teórico oficial del Partido Nacional Socialista, Hans Günter, y que decía así:

“Debe ser rubio, fornido, dolicocéfalo, de rostro estrecho, mentón bien dibujado y nariz delgada: muy alto, con el pelo claro y no rizado. Ojos claros y hundidos; piel blanca y sonrosada”

Tenemos que señalar sobre esta descripción que no casaba en absoluto con la inmesa mayoría de alemanes, que eran predominantemente castaños y de una estatura media. Fijaos en la aberración de toda esta teoría racial nazi, que consideraba que el modelo ario por excelencia era…. Hitler. Es evidente que nadie se atrevió nunca a decirle que sus rasgos, bajito, moreno, castaño, con ligera cojera, eran mas bien propios de aquellos inocentes que él llevo al exterminio o a la esterilización.

En la cría selectiva que se desarrollaba en estas granjas Lebensborn, los soldados de las SS acudían cuando podían, principalmente en periodos en los que estaban liberados de sus obligaciones militares. Estos hombres de las SS estaban obligados a casarse y a tener al menos 4 hijos dentro del matrimonio oficial, pero extraoficialmente debían acudir con asiduidad a los Lebensborn a inseminar a las mujeres que allí vivían. Estas visitas para copular no eran opcionales: todos los SS estaban obligados a realizarlas. Por su parte, las mujeres que entraban en los lebesnborn firmaban un contrato, por el cual se comprometían a estar los 9 meses del embarazo mas un mínimo de 3 meses de lactancia y después a entregar al niño al estado, que disponía a partir de entonces qué hacer con él. Pero, ¿qué ocurría si esos niños que debían ser perfectos no lo eran? Si nacían con cualquier problema o malformación ya os imagináis lo que ocurría, los enviaban a unos hospitales que los nazis llamaban eufemísticamente Centros de Tratamiento Especial, donde se les aplicaba la eutanasía.

Lo primero que hacían con los niños que habían nacido perfectos, era bautizarlos. Pero por supuesto sin seguir algún rito religioso, sino el rito nazi de las SS. Con toda la pompa de las ceremonias religiosas, el niño era tocado en la cabeza por un oficial de las SS, pero no con un crucifijo, sino con una daga de la orden negra.



Ceremonia de bautizo de un niño Lebensborn por parte de las SS

Hubo una segunda fase Lebersborn, mucho mas terrible, y en la que se incluye el caso de Frida, la cantante de ABBA. En 1938, Hitler se impacienta, el proyecto no produce la cantidad de niños deseados, y es entonces cuando se fija en Noruega, país colaboracionista del régimen nazi. Las mujeres nórdicas tienen el perfil de la perfecta aria, así que decide crear nueve hogares Lebensborn en Noruega. En uno de ellos nacerá Frida. A este respecto, Himmler dirá: 

“Pretendo conseguir sangre alemana de cualquier lugar del mundo: robarla y recuperarla de donde pueda”

El proyecto Lebensborn no fue algo minúsculo: nacieron mas de 20000 niños y niñas en sus granjas: niños y niñas seleccionados racialmente y que vivirían a partir del final de la guerra con este estigma.

Hubo una tercera fase Lebensborn, que consistió en el robo de niños y niñas en los países conquistados para darlos en adopción a familias alemanas que los germanizaban. Pero esa es otra historia truculenta del nazismo que dejaremos para otra ocasión.

Lo que me parece importante señalar con esta historia de las granjas humanas es que el nazismo no solo pretendía conquistar Europa, sino que su aspiración máxima era la conquista de la cultura, la destrucción de la moral humana y  de la sociedad existente, y la fundación de una nueva creencia: una nueva religión en la que la raza elegida, la raza aria, dominaría a todas las demás razas inferiores.

Toda esta demencia racial podemos observarla en este extracto de un discurso de Himmler dirigido a las SS, y con el que vamos a terminar hoy. Fijaos en la crudeza, la contundencia y el desprecio que se desprenden de sus palabras, desprovistas de cualquier conato de compasión:

“El hombre inferior tiene una apariencia biológica semejante a una criatura natural: tiene manos, boca y algo que se asemeja a un cerebro. Sin embargo, se trata de un ser temible, opuesto a un verdadero ser humano. Moral e intelectualmente es inferior a cualquier bestia. Su vulgaridad e indecencia no tiene límites: ¡qué ningún alemán responsable olvide que no todo lo que parece un ser humano lo es!”

Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

- Hay un libro fantástico sobre el tema titulado La selección de la raza aria: Lebensborn, de Juan José Abad. En él, el autor minuciosamente recorre no solo la historia de las Lebensborn, sino también toda la política racial nazi.

- Una novela que recrea cómo vivía una mujer residente en estas granjas: se titula La casa del bosque de Marbachj del autor Francisco Javier Aspas, y publicado en la editorial Libros Libres.

- Dos documentales: El programa Lebensborn: las guarderías nazis, emitido en la noche temática, y Los niños perfectos de Hitler.



viernes, 1 de marzo de 2019

H21: MATAHARI, LA VIDA DE UNA MUJER ÚNICA



Mata Hari

Paseando estas navidades por el centro de Madrid, llegué, casi sin quererlo, a la plaza del Carmen, entre Gran Vía y la Puerta del Sol. Mirando alrededor de este lugar emblemático, me encontré de repente con un edificio que había visto decenas de veces, pero que en aquella ocasión no llamó mi atención hasta que observe a decenas de personas entrando y saliendo de él cargados de bolsas.

Y entonces pensé en el tiempo. En como el paso del tiempo de los edificios se asemeja al de las personas y al de las civilizaciones. Siempre hay una época de formación, una de gloria y finalmente una de decadencia. A esta última había llegado ese edificio señorial, majestuoso, que desde finales del siglo XIX preside la plaza del Carmen.

Cuando me quedé mirando el trasiego compulsivo de los visitantes, el rojo que se desteñía por sus paredes interiores, y sus eslóganes mil veces repetidos, no pude evitar pensar: “joder, otro puto Media Mark”.

El que fue el Cine Madrid en su inauguración, en el que proyectaron las primeras películas en movimiento en España; el que más tarde, a comienzos del s.XX, sería el Gran Kursaal en el que Azaña daría algunos de sus discursos más importantes o en el que Valle Inclán pasaría algunas noches de su vida madrileña, ahora era una tienda más en el centro de Madrid.



Aspecto del edificio de la Plaza del Carmen de Madrid donde actuó Mata Hari en 1906. En 1946 y en la actualidad

Produce cierta desazón y melancolía, al menos a mí, pero también, nos va a servir como punto de partida para hablar de un hecho ocurrido en 1906 en el interior de este edificio, de este edificio que ha perdido su identidad, un hecho que nos va a permitir recordar la figura histórica de una mujer única, cuya peripecia vital ha sido llevada a los libros y al cine en multitud de ocasiones.

Vamos a imaginar…
15 de enero 1906. Son las 10 de la noche. Estamos en el interior del edifico de la plaza del Carmen del que acabamos de hablar. El ambiente está cargado, nubes de humo procedentes de los cigarros suben hacia el techo traspasando la luz tenue y tenebrosa de la enorme sala. Las conversaciones entre los asistentes se superponen unas a otras, generando un ruido de gallinero. El opio y la cocaína, fáciles de conseguir en aquellos primeros años del s.XX en Madrid, contribuyen a la excitación general. La expectación es desbordante, y los periódicos en los últimos días han alimentado el interés y la curiosidad. Ningún madrileño a partir de la mediana edad ha querido perderse el espectáculo y se han pagado barbaridades por una localidad. La inmensa pista de frontón se ha transformado esa noche en una gran sala de cabaret y variedades. No cabe un alfiler. Estamos asistiendo a la inauguración del Gran Kursaal de Madrid, y para esta inauguración el empresario propietario ha traído nada mas y nada menos que a la artista que está en boca de todos, la bailarina a la que todas las salas de las grandes capitales europeas quieren tener en sus escenarios, y está a punto de iniciar su espectáculo.



Mata Hari, alrededor de 1907

En ocasiones hay nombres propios que adquieren una significación propia, se produce, como diría un lingüista, una lexicalización, como cuando llamamos danone a un yogur, decimos “no llores que se te corre el Rimmel”, o como cuando nos referimos a una persona que liga mucho, que es seductora, como un don Juan. Esta mujer, de la que vamos a hablar hoy, y que está a punto de comenzar su espectáculo, consiguió que su nombre, convertido en leyenda, sufriera un proceso de lexicalización, algo que ha ocurrido muy pocas veces con personajes históricos, y también que hoy en día, en determinadas circunstancias, y dirigido a determinadas personas, sigamos oyendo aquello de “eres una Mata Hari”.

A Mata Hari podemos definirla con dos términos: espía y bailarina. Ella misma se consideró una mala espía y una gran bailarina, pero para los que la vieron y la conocieron, fue justamente lo contrario: una gran espía, y una pésima bailarina. Decían de ella que no bailaba bien, que no sabía danzar, y que ni siquiera era especialmente guapa, pero que en la Europa de la 1ª guerra mundial, sus escarceos amorosos con hombres poderosos, sus contactos con dirigentes y militares de alto rango de un lado y de otro, la convirtieron en una espía letal, quizá la primera espía doble de la historia.



Mata Hari durante una de sus actuaciones

Con Mata Hari, y como siempre decimos desde esta sección con otros personajes de gran relevancia, es difícil discernir la realidad de la ficción, porque su solo nombre tiene tal fuerza histórica, que su halo de leyenda trasciende cualquier análisis. Pero hoy vamos a intentar dar un enfoque distinto a su figura. Vamos a intentar olvidar si actuó bien o mal. Si espió para el bando enemigo o equivocado, si fue o no una traidora, eso lo vamos a dejar para los historiadores expertos. Nosotros vamos a intentar entender y comprender quién fue y que la llevó a hacer lo que hizo desde una única perspectiva: la de ser mujer.

Pero volvamos de nuevo a nuestro edificio, al Kursaal de la plaza del Carmen de Madrid, hoy tristemente profanado. Mata Hari, ya en el escenario del Kursaal, se presenta como una princesa javanesa que domina las artes eróticas, pero pronto comienzan a escucharse silbidos. Sus movimientos son torpes, aunque voluptuosos. Lleva siete velos que todavía no ha comenzado a quitarse. A partir de aquí, vamos a recuperar la crónica de su actuación en el Kursaal, publicada al día siguiente por el periodista Francisco Serrano Anguita, y que dice así:

“Por fin, sobre el tabladillo portátil, apareció Mata Hari, desnudos los pies y envuelto el cuerpo en amplias gasas de tono gris, que revoloteaban en los giros de una danza lenta, grave, con mucho estirar los brazos, mucho empinarse en puntillas, echar la cabeza para atrás agitando la rizada melena, y en vista de que aquello se prolongaba, comenzó el bullicio: “Caray que tabarrón!” decían unos, “párate un poco, Matachinches,” gritaban otros, Matahari, desconcertada, interrumpe la danza, arreciando los bastonazos, los taconeos, los silbidos, hasta que la bailarina con un gesto de rabia y orgullo rasgó las gasas y se desprendió de ellas, entonces si tabletearon los aplausos”

Como sobreentendemos en la crónica, efectivamente, los espectáculos, supuestamente de danza, de Mata Hari, consistían en desprenderse poco a poco de esos siete velos hasta acabar completamente desnuda. Es curioso que no tenía pudor en mostrar su cuerpo de cintura para abajo, pero había una parte de su anatomía que jamás enseñaba: los pechos. Ella misma contaría el motivo, que, durante su vida en Java, su marido, borracho y maltratador, en un ataque de celos, de un mordisco le arrancó un pezón.

Un aspecto desconocido de Mata Hari es su enorme vinculación con España, que comienza esa noche en el Gran Kursaal de Madrid, pero que a lo largo de los años la trajo varias veces a nuestro país, tanto para sus espectáculos en los cabarets nocturnos como para determinadas misiones en su doble vida como espía del imperio alemán.

Desde esta perspectiva, digamos de Mata Hari, que, aunque muchos piensen lo contrario, no era originaria de ningún país asiático, sino que nació en un pueblecito al norte de Holanda, con el nombre de Margarita, dentro de una familia acomodada que le brindó una infancia feliz. Sin embargo, todo se trunca, cuando en plena adolescencia su padre se arruina, sus padres se separan y al poco su madre muere. Y es entonces, cuando Mata Hari, se encuentra con su realidad. La realidad de una mujer de comienzos del siglo XX, completamente sola y desamparada, la realidad de una mujer que comienza un viaje, una rebelión hacia su independencia. Tenía que subsistir, y para sobrevivir necesitaba un hombre. Con 18 años, en un periódico lee la oferta de un oficial del ejército holandés que había sido destinado a la isla de Java y que buscaba esposa. Contesta, se casa con él, y marcha hacia Indonesia, donde llevará la vida destinada a las mujeres: ser madre y acompañar a su marido en la vida social. Como vemos, nuestra protagonista, se pliega a las convenciones sociales de la época para tomar impulso, pero su objetivo a la larga era otro. Ella jamás volvería a ir a por un hombre, serían los hombres los que la buscarían.




Mata Hari, todavía Margarita, junto a su marido


Al hilo de esto, en el juicio a la que se le somete en 1917 por traición, Mata Hari declararía, ante las preguntas del fiscal francés:

“Señor fiscal, me temo que no entiende usted a los hombres, yo no voy a sus casas, son ellos los que vienen a mi”

En Java, no solo  se aburría, sino que también se le hizo insoportable la vida rutinaria de la mujer de un militar. En una de las fiestas sociales a las que asistía junto a su marido, vio un baile exótico que inmediatamente asumió como la posibilidad de cambiar de vida. Lo copio y lo aprendió. Además, en Java, vive una de las tragedias de su vida, cuando su hijo de 3 años es envenenado por la mujer de un indígena, que había decidido vengarse por la detención de su marido. A partir de ese momento la relación con su marido se deteriora, ya que este la culpa de no haber vigilado al niño. Este hecho la perseguiría toda la vida, y el odio que se generará entre la pareja provocará su divorcio. También en esta época, al divorciarse de su marido, ya de vuelta en Holanda, se producirá el otro gran  drama de su vida, cuando en el proceso de separación el juez dicta que su hija debe permanecer junto a su padre. No tiene nada de lo que deseaba, y es entonces cuando decidió marcharse a París y reinventarse como mujer. Allí adoptaría su nombre artístico, Mata Hari, “ojo del amanecer”



Jeanne, la hija de Mata Hari

En París comienza su carrera artística, y en un tiempo breve su fama se extiende por toda Europa. También comienza su desenfrenada acumulación de amantes, todos hombres y todos con altas graduaciones militares. Mata Hari, en lo que hoy entendemos como el ejercicio de su libertad, reconocía que le encantaban los hombres, y especialmente los militares. Llegó a decir literalmente:

“Prefiero acostarme con un militar pobre que con un banquero rico”




Reseña en prensa que recoge las primeras apariciones de la bailarina Mata Hari en París

Sin embargo, imaginaos el impacto en la moral de la época. Una mujer que renuncia al tradicional papel íntimo y familiar de la mujer, y que sin ningún tapujo habla y disfruta de su sexualidad. Es importante desmentir en este aspecto el bulo de que Mata Hari ejercía la prostitución, al menos esta es mi opinión. Mata Hari se acostaba con quien quería, pero bajo una premisa: los hombres intentaban seducirla y era común verlos a las puertas de sus camerinos tras las actuaciones, pero era ella la que elegía.

Y es esta debilidad, esta atracción por los hombres con uniforme, por los militares, lo que la llevará al patíbulo. Al estallar la 1ª guerra mundial en 1914, tanto los servicios de espionaje alemanes, como los franceses, se dan cuentan del potencial de esta mujer, que coleccionaba amantes militares de los estados mayores de ambos países. ¿Qué mejor espía que aquella famosa bailarina que pasaba noches en la intimidad con los grandes generales, que se había movido por toda Europa y cuya presencia en cualquier ciudad no levantaría sospechas?

A Mata Hari el estallido de la 1ª guerra mundial la pilla en Berlín. Dentro del alto estado alemán tenía varios amantes, pero el primero que le propone espiar para el imperio alemán es el embajador de Alemania en Holanda. Ya que ella viajaba mucho a París para actuar, y no eran pocos los militares que intentaban acceder a ella, ¿por qué no buscarse algunos amantes de la alta clase militar y política de los que pudiera obtener información? La realidad objetiva era que Mata Hari no tenía ninguna necesidad económica real de meterse en un lío semejante, ya que podía llegar a ganar 10000 francos por actuación. Pero la proposición económica fue tan enorme, que finamente accedió. Sin embargo, y aquí es donde se produce el drama de esta mujer, al llegar a París, serán los franceses los que la presionen para que espié a los alemanes siguiendo el mismo método: amantes poderosos que pertenezcan a la política y al ejército alemán. De esta forma Mata Hari firmará su sentencia de muerte, al convertirse en una agente doble.

Toda la acción que la conducirá finalmente a ser detenida y juzgada se desarrollará en Madrid. ¿Y por qué Madrid? Porque es en España, país neutral en la 1ª guerra mundial, adonde acaban llegando todos los espías de los países beligerantes, por la sencilla razón de que España era uno de los pocos países en Europa donde los espías podían actuar libremente sin miedo a ser detenidos. Así Mata Hari se trasladará a Madrid, y entre 1914 y 1916 permanecerá en nuestro país, actuando en el Kuursal, en el cabaret la Alhambra, en Barcelona, a la par que desarrolla sus labores como espía.

Pero la verdad, ampliamente consensuada, es que Mata Hari era un mal espía. Jamás fue una persona discreta, pausada y equilibrada. Sino que siempre fue alguien excéntrica, dominada por los placeres mundanos, que le gustó disfrutar y dejarse llevar por la fiesta, la bebida, el amor. Todo lo contrario, a lo que debía ser un espía, y más aún, una doble agente. Aquí en Madrid comienza a intimar con numerosos militares franceses y alemanes, lo que rápidamente pone en alerta a los servicios de contraespionaje de ambos países.

La detención de Mata Hari se debe a la trampa que le tendió el comandante Ladoux, miembro destacado del espionaje francés, que le propone trasladarse nuevamente a España para obtener información de los militares alemanes a cambio de una suma de dinero considerable. En Madrid, Mata Hari entra en contacto con un miembro de la embajada francesa, que le facilita una información trampa. Mata Hari cae en el engaño y traslada esa información al agregado militar alemán de la embajada en Madrid, que ha cambio le habla del desembarco de unos submarinos alemanes en Marruecos. Cuando Mata Hari transmite esta información, los franceses ya la conocen, pero también tienen ya la evidencia de que ella la ha obtenido intercambiándola por la información que la dieron. Los franceses tienen decidido detenerla, y deciden esperar tranquilamente hasta que Mata Hari salga de España, país en el que no podían hacerlo.

Finalmente, la oportunidad se presenta, cuando interceptan un telegrama del servicio de espionaje alemán dirigido al agente H21, y que dice así:


«Comunicar a la agente H 21 que vuelva a Francia y continúe allí su misión. Le llegará un cheque de 15000 francos»


H21 no era otro, que el nombre en clave de Mata Hari, que acató la orden y se dispuso a viajar inmediatamente en avión a París, donde los franceses la detendrían y la acusarían de alta traición. A partir de ese momento, todos los grandes hombres de la época que la conocían le dieron la espalda. Nadie la ayudó, ninguna de sus peticiones de ayuda fue escuchada, y pese a la escasas pruebas y certezas, fue condenada a muerte. 


Expediente del juicio por traición contra Mata Hari

Pero nada nos define mejor a esta mujer que sus últimos momentos con vida: 

El 15 de octubre de 1917, Mata Hari, sobre las 05:30 de la madrugada, sería fusilada a las afueras de París. Cuando se le comunica que ha llegado el momento, en su oscura y húmeda celda, se viste con un traje de dos piezas, se coloca un sombrero de tres picos cuidadosamente para tapar sus canas, se maquilla, y se abotona un abrigo. Ya en el paredón, se niega a que la aten al poste, y de la misma manera rehúsa a que la venden los ojos. Lanza besos a su abogado, antiguo amante, y al cura que la asistió, a la par que mira y sonríe a los soldados del pelotón mientras estos disparan.


Reseña en periódico que da cuenta del fusilamiento de Mata Hari

Mujer independiente, frívola, egocéntrica, valiente, aventurera, una mujer, sin duda, de otra época, que consiguió algo prácticamente imposible para una mujer de su tiempo: controlar su vida y tomar las decisiones de su destino.

En el juicio de 1917 por traición pronunciará unas palabras que sirven para sintetizar su espíritu, su vida y también su muerte:

“Quizás ustedes no lo entiendan, pero para una mujer de este siglo solo hay una cosa vital: poder tomar mis propias decisiones, una mujer debe reclamar su libertad para poder equivocarse tanto como un hombre”

Amén.


Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

Respecto a las biografías de Mata Hari, nada que decir, hay cientos de ellas, eso sí, si os interesa su vida, buscar una lo mas reciente posible, ya que no paran de aparecer nuevas informaciones que van esclareciendo poco a poco su papel como espía.

- Hay un especial del programa SER HISTORIA, de la cadena SER, dedicado a Mata Hari, que podéis encontrar en internet o en la aplicación en un podcast

- Por otro lado un libro diferente, de gran belleza narrativa, me refiero al libro de Paulo Coelho, publicado en 2016, titulado La espía.

- El documental La leyenda y la verdad de la vida de una espía.



miércoles, 27 de febrero de 2019

CASO ABIERTO: EL ASESINATO DE OTZI, EL HOMBRE DE LOS HIELOS



Otzi en el momento de su descubrimiento


Hoy vamos a narrar la historia de uno de los asesinatos mas famosos de la historia. Y no, no será la historia del asesinato de Kennedy, de Luther King o de Julio César, sino de alguien mucho mas importante, porque la historia de su asesinato a arrojado luz allí donde los historiadores no veían nada. Como si de una bombilla se tratara, el asesinato de este hombre, encendió un foco en medio de la oscuridad, y nos ha permitido ver lo desconocido, aquello que jamás hubiéramos logrado ver sin el crimen que se cometió contra él.

Durante los últimos 25 años, desde el momento en que se descubre el cuerpo, su asesinato a acaparado decenas de portadas de periódicos, a ocupado cientos de horas de programación televisiva, y, pese a que en su resolución han trabajado los mejores científicos del mundo, los mas prestigiosos forenses, patólogos y genetistas, lo cierto es que ha sido imposible esclarecerlo. Ni tan siquiera conocemos su nombre real. Pero, pese a ello, sigue siendo uno de los asesinatos mas famosos, de la historia.

Hoy, en anécdotas de la historia, vamos a contar qué pasó y cómo se produjo, y a través de la narración vamos a entender cómo se va construyendo poco a poco, piedra a piedra, el relato histórico… o ¿es que acaso nunca os habéis preguntado cómo se pueden conocer de forma tan detallada y tan precisa hechos históricos que pudieron producirse hace decenas o centenares de años? ¿Cómo puede ser? ¿De qué manera se reconstruye la historia?

Como siempre hacemos en esta sección, vamos a intentar poner el foco en un momento, en un fotograma de la historia que vamos a detener para observarlo desde cerca.
Así que vámonos, abrochaos los cinturones, porque vamos a comenzar nuestro viaje, nuestro viaje hacia la historia, la historia de un asesinato.

Es 19 de septiembre de 1991. Estamos en mitad de los Alpes, justo en la frontera entre Italia y Austria. Un matrimonio de alpinistas alemanes, Helmut y Erika Simon, sube con paso decidido hacia el pico Finialspitze, de más de 3500 metros de altitud. Helmut y Erika continúan su ascensión hasta llegar a la cumbre. A los pocos minutos inician el peligroso descenso.  En un momento dado, y para ganar tiempo, deciden desviarse de la ruta habitual, y atravesar por una zona virgen. El cielo está cubierto de profundas nubes grises típicas del otoño en aquellas montañas, aunque la visibilidad es buena. Una vez que han descendido unos 400 m., observan a lo lejos un gran hoyo, rodeado de enormes piedras, cuyas puntas romas despuntan entre la nieve. El hielo y el agua se mezclan con la tierra, y es entonces cuando se percatan de que, entre ese amasijo de barro, destaca un bulto parduzco, que desentona con el gris vivo de las piedras que tiene alrededor, y que resulta … sospechosamente humano. Helmunt le comenta a Erika que parece la cabeza de un muñeco. Parece tumbado, quizá de alguna caída. Helmunt y Erika se miran, y sin decir una palabra, los dos piensan lo mismo: un alpinista desafortunado. ¡Quizá se tropezó o se resbaló! ¡quizá una placa de hielo oculta debajo de la nieve! Aceleran la marcha hasta llegar al lugar. Cuando están a pocos metros, los dos se quedan petrificados ante lo que contemplan. Después de unos segundos en los que la sorpresa se dibuja en su cara, por fin reaccionan y se agachan. Observan al muerto, que reposa boca abajo, con el brazo izquierdo totalmente cruzado y extendido entre el pecho y el cuello, como si en el último momento hubiera decidido utilizarlo de almohada y se hubiera acurrucado para dormir. Cuando salen de su ensimismamiento, deciden avisar a las autoridades austriacas.




Erika y Helmut Simon

Los equipos de rescate austriacos se apresuran en llegar al lugar, y en los días posteriores se generará un conflicto diplomático con las autoridades italianas, que reclaman para sí el cadáver y la investigación. Efectivamente, mas tarde se aclarará que el punto exacto donde se encontró el cadáver pertenecía al territorio italiano por tan solo 80 metros. Sin embargo, en el momento del levantamiento del cadáver, será un helicóptero austriaco el que traslade los restos mortales, una vez sacados del hielo, hasta Innsbruck, para practicarle la autopsia. Por desgracia, una vez que el cuerpo ha sido introducido en una gran bolsa de plástico transparente y mientras intentaban meter el cadáver en el ataúd que le llevaría en helicóptero hasta Innsbruck, los operarios le fracturan un brazo, rompiéndole casi sin querer el húmero izquierdo. Mientras acaban de montar el cadáver en el helicóptero, van recogiendo los objetos que portaba, y que aparecían desperdigados a su alrededor: un cuchillo, una cuerda, y varios objetos que no logran identificar. Allí, en el instituto de medicina forense, los médicos se dan cuenta de que están ante un caso fuera de lo normal. Revisan concienzudamente todos los objetos que portaba buscando pistas que den alguna respuesta al último día de vida de esta persona. Enseguida se percatan, por la ropa y el equipamiento que lleva, que no era un excursionista mas, y que el completo kit de supervivencia que portaba en un cinturón especial indicaba que estaba realizando un largo viaje. ¿Por qué solo llevaba puesto un zapato? ¿Por qué se adentraría alguien en medio de un glaciar en descomposición? ¿Hacía donde se dirigía? ¿Cuánto tiempo llevaba andando?, y sobre todo, ¿cómo murió?




Zapato que Otzi llevaba puesto cuando fue descubierto

Sobre la fría mesa de metal de la sala de autopsias, los médicos registran su duro cadáver. La congelación ha sido rápida y la carne presenta un aspecto extraño: parece desecada. En el registro, no localizan ningún documento de identidad, y, al dar la vuelta al cadáver se dan cuenta definitivamente de que algo no cuadra: tiene los ojos en las cuencas, pero parecen petrificados, y la boca abierta en una mueca extraña. Es entonces cuando comienzan a sospechar. Al tocar el abrigo que cubría solo parte de su cuerpo entienden que no está hecho de un material normal, ya que está mojado y se desmenuza en largas hebras.



Detalle de la cara de Otzi

El hallazgo genera un revuelo mundial y comienzan las controversias y las especulaciones. Los medios de comunicación se hacen eco inmediatamente de la noticia: desplazan corresponsales a Innsbruck en busca de las novedades de la investigación, e incluso algunos periodistas deciden subir hasta el lugar exacto donde fue encontrado, a 3210 metros de altura, a realizar los canutazos en directo para sus televisiones.

Los investigadores tienen una certeza: no ha muerto recientemente. La mochila que portaba, con su bastidor de madera, tiene un diseño relativamente actual, y es este detalle de la mochila sumado a una atadura azul de un esquí que estaba junto al cadáver lo que confunde a uno de los patólogos que atiende el cadáver, que se arriesga a hacer una primera conjetura: se trata de un excursionista desaparecido en la zona en los años sesenta. Pero el resto del material no indica esa posibilidad, y finalmente se descarta. Mas tarde surge una segunda hipótesis: se trata de un soldado de la primera guerra mundial. De hecho, esta fue una zona de combate, donde a lo largo del s.XX fueron apareciendo varios soldados y abundante material bélico, que quedaron abandonados en la montaña. Sin embargo, al colocar en una mesa los objetos rescatados junto a su cadáver, una vez limpios de barro y secos, y obsérvalos con detalle, los investigadores descartan por completo esta segunda hipótesis. No, no es un soldado de la 1ª guerra mundial, no, no puede serlo. Por primera vez lo entienden. Están ante algo único, una casualidad estadísticamente imposible, un hecho tan remotamente probable que jamás nadie lo había contemplado: no, no están ante un hombre simplemente muerto, sino ante una máquina del tiempo que les han puesto delante de las narices, y que les va a permitir abrir una ventana al pasado mas remoto de la humanidad.



Trabajos de investigación sobre el cuerpo de Otzi

¿Quién era en realidad este hombre congelado que yacía muerto en medio de un glaciar con todo su equipamiento de montaña?

Atentos …

Estamos en las mismas montañas donde se ha encontrado su cuerpo. El paisaje es similar, aunque estamos en pleno invierno, hace mucho mas frío, y la nieve cubre prácticamente toda la montaña. Abajo, en un pequeño valle junto a un riachuelo, observamos lo que parece ser un pequeño poblado. Está a apenas un día de marcha del lugar donde se encontró el cadáver. Apenas se esbozan lo que parecen rudimentarias chozas. Las paredes, circulares, están hechas principalmente de madera, y se apoyan sobre grandes lascas de piedra sin labrar. El techo está forrado de fibras vegetales trenzadas muy compactas que evitan que el agua entre en las viviendas.

Nuestra víctima está en un huerto anexo al poblado. Coge con ambas manos un palo, de cuya punta, atada con cuerdas, pende una piedra que ha estado trabajando toda la mañana. Se afana, con fuertes golpes en perforar la tierra. Es un hombre maduro, de unos 45 años, y menudo, pesa solo 50 kg. y mide algo mas de un metro y medio. Sus ojos son marrones y su cabello castaño. Tiene las orejas grandes, que enmarcan una cara ruda, llena de profundas arrugas que acaban en una larga barba canosa y descuidada, y el pelo muy sucio y enredado. Pese a su complexión delgada, tiene una prominente barriga. Lleva los pies descalzos, que apenas se ven por el largo pantalón hecho de la unión de varias pieles. En su torso, desnudo, se pueden ver varios tatuajes situados en lugares estratégicos de su cuerpo.

Pero, ¿dónde estamos? ¿qué es este lugar? Volvamos de nuevo a Innsbruck, al centro de medicina forense donde reposa su cadáver en 1991. Será el director de un Instituto de investigación de Innsbruck el primero que acuda al centro forense al difundirse las imágenes de los objetos que portaba. Logrará, tras mucho insistir, un permiso especial de investigación. Spindler, que así se llamaba el investigador, realiza los primeros análisis a los objetos que portaba. No puede creerse lo que ve. Los análisis de carbono son concluyentes: este hombre pertenece al neolítico, y murió hace 5300 años.

¿Cómo calcular el tiempo?, ¿cuánto son 5300 años? ¿es mucho o es poco? ¿Cómo era la Europa de hace 5300 años en la que desarrollaba su vida? Para tomar un poco de conciencia de en qué momento de la historia nos encontramos, digamos que todavía quedaban 3000 años para el nacimiento de Jesús, y nada más y nada menos que 1000 años para la construcción de las pirámides. Estamos al final de la edad de piedra, un momento en que los hombres todavía no dominaban la fundición del metal y sus herramientas eran de piedra. En este mundo, en esta Europa de hace 5000 mil años, no había países, ni fronteras, ni reyes, ni instrumentos de metal, ni tan siquiera se había inventado la rueda. Todavía quedaban 1200 años para que apareciera la primera escritura. Estamos justo en el momento en que el hombre moderno, comienza la lenta transición de la vida nómada a la civilización. En estos valles montañosos alpinos comienzan a vivir pequeños grupos de personas, que se asientan dejando atrás su vida nómada y empezando a cultivar grano, sobre todo trigo y cebada, y a criar ovejas, cabras o vacas. Pero los que deciden establecerse de forma permanente en un lugar, comenzando a construir refugios que se convertirán en pequeños poblados, son todavía pocos, y deben seguir conviviendo con otros grupos que continúan siendo nómadas y que siguen dependiendo de la caza y de la recolección silvestre en función de las estaciones. En este contexto, de mayor protección y mejor alimentación, la población comienza a aumentar y es entonces cuando comienzan los problemas entre estos nómadas y las poblaciones sedentarias, y con ellos, la eclosión, la aparición, de una sociedad tremendamente conflictiva y violenta. Nada nuevo en el horizonte. Nada que nos resulte extraño hoy en día, pero ¿por qué pensáis vosotros que hace 5300 años, cuando vive y muere nuestro protagonista, una sociedad estable en la que solo había que preocuparse de buscar cobijo y aprovechar las estaciones y las migraciones de animales para conseguir comida, se transforma de repente en una sociedad convulsa y violenta? Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para encontrar la respuesta: exactamente por la misma razón que nuestras sociedades modernas actuales invaden y matan indiscriminadamente: por conseguir los recursos. Sí, es verdad, ahora esos recursos por los que se invaden países y bombardean poblaciones, se llaman petróleo, oro o coltán, y en el calcolítico se llamaban pedernal, pieles o simplemente alimento, pero la verdad, es que después de 5000 años, la historia del hombre sigue siendo la misma: la lucha a muerte contra sus semejantes por hacerse con aquello que codician.

Antes de reconstruir los últimos momentos con vida de nuestro hombre de la prehistoria, vamos a repasar cuáles eran los objetos que componían el equipo de montaña que llevaba cuando murió y cómo iba vestido. Os va a parecer mentira, pero haced el esfuerzo de ir comparándolos mentalmente con los objetos que vosotros os llevaríais a la montaña en la actualidad. Como hemos dicho anteriormente, su vestimenta y su equipamiento nos dicen que, por algún motivo, que mas tarde descubriremos, iba preparado para un largo viaje por la montaña. Llevaba un gorro de piel de oso, un abrigo y unas polainas hasta las rodillas de piel de cabra y unos calzones de piel de vaca. Lo asombroso es que todas estas pieles habían sido tratadas con esmero: las rasparon, las ahumaron y finalmente les aplicaron un tratamiento con grasa que las hacía completamente impermeables. En cuanto a los zapatos, y esto es de las cosas que mas sorprendió a los investigadores, ya que normalmente estos hombres de la edad de piedra iban descalzos, tenían una suela de piel de oso muy gruesa. De esta suela salía, dando forma al cuerpo del zapato, una red hecha con corteza de árbol que estaba rellena de hierba prensada y seca que, hacia las veces de calcetín, y que conformaba un calzado impermeable. Por encima de todo, se cubría con una especie de poncho hecho de fibras vegetales. En un cinturón, y dentro de una bolsa de piel, llevaba lo que podría ser nuestra navaja suiza, una serie de herramientas: un raspador, un perforador, una lasca de pedernal afilada y un retocador que utilizaba para afilar los utensilios. Llevaba dos recipientes de madera de abedul a modo de platos; unas setas medicinales, y unas hojas de arce en cuyo interior, a modo de mechero, transportaba brasas candentes para hacer fuego. A esto hay que añadir otros objetos como cuerdas o una pequeña red para cazar pájaros. Además, portaba sus armas, de las que hablaremos mas tarde, y que nos van a dar una pista sobre qué pudo pasar.



Otzi con todo su equipo de montaña

Y ahora sí, toca presentarnos. Este hombre de la edad de piedra de hace 5300 años, convertido en una momia casi intacta, pasará a la historia como OTZI, “el hombre del hielo” y tomará su nombre de los montes OTZAL, donde apareció. Una vez que se conoce a qué época pertenece, los investigadores no le dan mas vueltas a su muerte; dan por hecho que se extravió y que quedó atrapado en medio de una fuerte tormenta. Su cráneo fragmentado indica que se cayó y se golpeó la cabeza. Esta tesis, la de su muerte accidental, será la oficial durante los siguientes 10 años, aunque durante ese tiempo muchos investigadores se preguntarán ¿cómo un pastor experimentado, bien equipado, conocedor de las condiciones climáticas del lugar, y que además había recorrido en innumerables ocasiones esa ruta con sus animales, se dejó atrapar por una tormenta? ¿Por qué no se refugió en algún abrigo rocoso?

Pero dejémoslo de momento aquí: la muerte de OTZI fue un accidente. Ahora volvamos a ese valle montañoso de hace 5300 años, vamos a reconstruir los últimos momentos de vida de nuestra víctima con la ayuda de los prehistoriadores, de los forenses, patólogos y genetistas que han estudiado en profundidad su cuerpo. El hecho de que Otzi apareciera momificado permitió recopilar numerosos datos que saltaban a la vista simplemente con mirarle. Sabemos, por la suavidad de sus manos, los músculos fuertemente estresados y desarrollados, señal de que con asiduidad realizaba largos desplazamientos, y el hecho de que su cuerpo fuera encontrado en una ruta trashumante, que era un miembro de una comunidad sedentaria y que se dedicaba principalmente al pastoreo. Su edad y el desgate por el uso de sus herramientas nos hacen pensar que era un pastor experimentado. ¿Qué pudo pasar? Lo mas probable es que en esa sociedad violenta, su comunidad tuviera algún enfrentamiento con algún grupo nómada que quizá necesitara alimento en invierno. Quizá intentaron robarles la cosecha que tendrían almacenada, o le mataron algún animal. Lo que parece claro es que tuvo una pelea unos días antes, ya que presentaba una herida profunda por objeto punzante en la mano derecha que estaba cicatrizando. Lo cierto es que Otzi, al poco de producirse esa pelea, huyó apresuradamente porque se sentía amenazado, como demuestra su arco, sin terminar, y su carcaj de piel, en el que llevaba 12 flechas, de las que solo dos estaban acabadas, con las puntas de sílex afiladas como navajas, insertadas en el asta y pegadas con brea.




Una de las flechas acabadas que llevaba Otzi

Lo que resulta evidente, es que llevar las flechas inacabadas era, en la edad de piedra, como ir a la guerra con una metralleta descargada. Es verdad, las flechas y el arco no estaban en condiciones de ser usadas, pero sin embargo portaba su arma mas preciada: un hacha de cobre.

Antes de continuar con la huida de OTZI por las montañas, merece la pena que nos detengamos un momento en el hacha de cobre. La aparición de esta hacha, fijaos un pequeño objeto, un pequeño trozo de metal, va a provocar la revisión de toda la historia de esta época. Hasta la aparición de esta hacha, los expertos pensaban que las culturas europeas no habían conseguido tener la tecnología necesaria para fundir metal hasta el año 2000 a.c  Sin embargo, el hacha de cobre de Otzi indica que ya conocían el método en el año 3300 a.c., que ya tenían la tecnología y el conocimiento para calentar la roca a 1000 grados cent., y poder separar el mineral del metal. Y seguro que pensaréis, "¡hombre Match!, no es para tanto, solo es un hacha de cobre". Pero os equivocaríais si pensarais esto. La cabeza, la mente, el intelecto del hombre de hace 5000 años, que consiguió crear ese pedazo de cobre, es equivalente a la cabeza, a la mente, al intelecto del hombre que consiguió hacer el primer motor de combustión o la primera placa electrónica para un ordenador. El hacha de cobre, además, también nos indica otra cosa, que OTZI no era un cualquiera. Poseer un arma de cobre, cuando el resto usaba armas de piedra, significaba que era un hombre importante, quizá un jefe o caudillo de su comunidad.



El hacha de cobre de Otzi


Regresemos de nuevo a OTZI y a su huida. Como decíamos, no tuvo tiempo de terminar sus armas, ni de afilar sus herramientas. Huye apresuradamente, solo, lo que nos indica que por alguna razón el resto de su familia o comunidad habían sido asesinados o habían huido por otro lado. Sabe adonde debe dirigirse para que no lo encuentren, cree improbable que le persigan si atraviesa las altas montañas alpinas, por eso se equipa bien y se pone sus zapatos impermeables, que sabe que va a necesitar para atravesar la nieve. Pero, ¿cuánto tiempo estuvo viajando antes de morir? Los análisis de los útiles, nos dicen que OTZI vivía en el Valle de Venosta, a aproximadamente un día de marcha de donde se halló su cadáver. De igual forma, los análisis genéticos de su cuerpo que se realizaron muchos años después nos indican que Otzi, en su huida, no podía ir demasiado rápido, ya que sufría varias enfermedades que sin duda le provocaban mucho dolor. Tenía que pararse cada poco tiempo para descansar. Los fuertes dolores articulares, fiebre, dolor de cabeza, fatiga le atormentaban y le restaban agilidad y resistencia en ese medio hostil. Es probable que OTZI sufriera alguna pequeña alteración cardiaca; además padecía la enfermedad de LYME, que se contrae por la picadura de una garrapata. También sufría peridontitis, una fuerte inflamación de las encías, y una artritis que le afectaba a todo el cuerpo. Para tratar sus dolencias, Otzi llevaba en su mochila hongos, algunos antibacterianos. Pero lo mas llamativo de todo, lo que dejó a los expertos deslumbrados, eran los 61 tatuajes que OTZI tenía repartidos por su cuerpo. Por supuesto, se pensó que tendrían un sentido religioso, pero su estudio minucioso sacó a la luz un detalle curioso: los tatuajes se agrupaban en las articulaciones y en el pecho, lo que indicaba que tenían un fin terapéutico, ya que es donde OTZI debía de sufrir fuertes dolores: en las articulaciones por la artritis y en el pecho por los problemas cardíacos.




Uno de los tatuajes terapeúticos que recorrían el cuerpo de Otzi

Pese a todo, OTZI, continua su huida. El polen que se encontró en su estómago  nos indica los movimientos que realizó. En su estómago encontramos primero una capa de polen de los árboles que pueblan las partes bajas de montaña, después polen de árboles de altura, de coníferas, y encima de esta nuevamente otra de árboles de abajo. Es decir, subió la montaña, probablemente cuando sintió o creyó que el peligro no existía decidió bajar, pero abajo de nuevo se encontró con sus perseguidores y decidió entonces volver a subir.

Cuando lleva mas de un día caminando, decide parar y descansar junto a unas rocas. Está cansado y hambriento. Los análisis del contenido de su estómago, realizados en el año 2018, nos dicen que la comida que contenía estaba prácticamente sin digerir, y que antes de morir, se había dado un auténtico banquete: carne de cabra montés y de ciervo, muy grasas y poco digestivas. También comió cereales y algunos helechos tóxicos, probablemente para tratar de aplacar un dolor de estómago. Está a punto de morir … y es aquí cuando entra en juego la figura del radiólogo Paul Gotsner, que, en el año 2001, realizando una revisión radiológica exhaustiva del cuerpo de OTZI se da cuenta de algo que hasta entonces nadie había visto: debajo de la clavícula del brazo que tenía completamente extendido, había una pequeña mancha blanca que no debía estar allí. Esta mancha no era otra cosa que la punta de una flecha de sílex. De igual forma, Gotsner, identifica cuatro costillas rotas que no habían empezado a cicatrizar y sangre coagulada en la cabeza, que indicaba que había recibido un fuerte traumatismo antes de morir. Las conjeturas se multiplican y se abandona definitivamente la teoría de la muerte accidental en medio de una tormenta.



Aspecto real que debió tener Otzi cuando estaba vivo

Todas estas pruebas se entregan a un departamento criminalístico alemán, que establecen un relato aproximado y verídico de lo que pudo pasar una vez que OTZI se detiene a descansar y a comer. Mientras está reposando, confiado, probablemente sentado o en cuclillas, es atacado a traición por la espalda. OTZI no se percató de que sus perseguidores estaban al acecho. El asesino de OTZI, a unos 30 metros, se arrodilla, saca una flecha y con sigilo tensa el arco. La flecha sale a gran velocidad e impacta en el hombro izquierdo de OTZI, que cae fulminado, derrumbándose boca arriba sobre una piedra.

La flecha le perfora una arteria justo por debajo de la clavícula. OTZI comienza a desangrarse a gran velocidad. El asesino se levanta y se dirige hacia OTZI, que respira entrecortadamente. Coge una enorme piedra y procede a efectuar el golpe de gracia en la cabeza de OTZI. A continuación, voltea su cuerpo moribundo, colocándolo boca abajo y flexionándole el brazo que le molesta, pone un pie en su cuerpo y tira con fuerza para extraer la flecha, rompiéndole las cuatro costillas. Sin embargo, pese a lograr extraer el asta no consigue sacar la punta de la flecha, que reposará junto al cuerpo de OTZI durante los siguientes 5300 años. El hecho de que su asesino se acercara hasta OTZI para propinarle el golpe de gracia, arrancarle la flecha que le había disparado, y, que, pese a su valor, no se llevara la preciada hacha de cobre de OTZI, nos indica dos cosas:
que el asesinato no tuvo como móvil el robo; que el asesino fue muy cuidadoso al no dejar pruebas. No quería que le descubrieran.





Reconstrucción de la huida de Otzi

Lo normal es que este asesinato jamás hubiera sido descubierto, ya que el cuerpo de OTZI, en medio del glaciar, que se movía a 30 metros por año, debería haber quedado completamente destruido, al ser arrastrado junto a millones de toneladas de piedras. Pero OTZI fue a morir en el lugar idóneo: 10 metros a la derecha o a la izquierda, y el glaciar lo hubiera engullido. El sol y el viento secaron su cuerpo. Las rocas que tenía alrededor formaron una improvisada trinchera y tres metros de nieve y hielo que le cayeron encima formaron un perfecto sarcófago, y lo salvaron de ser arrastrado, preservándolo intacto, como una cápsula del tiempo, durante mas de 5000 años: la momia natural mas antigua del mundo, que ahora yace, conservado para la posteridad, en una urna a una temperatura constante de -7 grados centígrados, en el Museo de Arqueología de Bolzano, adonde, por cierto, pueden ir a visitarle los 19 parientes vivos que sigue teniendo en la actualidad.

Este es OTZI, un auténtico viajero en el tiempo, una reliquia de la edad de piedra que nos trajo la información necesaria para conocer como vivía el hombre prehistórico, y cuyo asesinato sigue siendo un caso abierto.


Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

-  Un artículo de revista muy actual y recoge de forma concisa todo lo que se sabe hasta hoy de Otzi. Esta en la revista HISTORIA DE NATIONAL GEOGRAPHIC, y que se titula simplemente OTZI.

-  Sin duda, si os ha llamado la atención, tenéis que ver algún documental, porque una cosa es escuchar o leer una descripción, y otra ver sus imágenes. Hay uno en concreto, emitido en la noche temática de La 2 que se titula OTZI EL HOMBRE LOS HIELOS. Es muy bueno porque no solo contiene las imágenes del momento en qué lo encuentran y las labores para sacarlo del glaciar, sino que además podemos ver el proceso de investigación y las intervenciones y análisis que hacen sobre su cuerpo los especialistas.

-  Hay otro documental, de ODISEA, titulado EL RENACER DEL HOMBRE DE HIELO. Muy curioso porque en él podemos ver al artista que a partir de un molde volvió a darle vida, recreándole tal y como debió ser cuando estaba vivo.  Aunque las fotos de cómo quedó podéis verlas fácilmente en internet.






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